Uso de bicicleta con perspectiva de género

Financiador: Corporación Andina de Fomento CAF

Año: 2019

Lugar: Bogotá

El estudio con perspectiva de género en el uso, promoción y cultura de la ciclo-infraestructura de Bogotá fue financiado por C40 FINANCE FACILITY con la orientación técnica de las Secretarías de Movilidad y Distrital de la Mujer. Este proyecto representó un proceso de trabajo colaborativo entre entidades, usuarias y especialistas que han cuantificado la magnitud del reto para llegar a 50/50. Más mujeres en bicicleta es una meta e indicador de éxito de las políticas públicas asociadas a la bicicleta y la movilidad activa de la mujer, equidad de género y sus instrumentos, y a la garantía de los derechos de las mujeres. La Secretaría de la Mujer ha planteado los enfoques de género, diferencial y de derechos, en la práctica del ciclismo urbano desde la interseccionalidad y la bicicleta como herramienta para mejoras las condiciones de movilidad de las mujeres en sus diversidades.

¿Qué es 50/50? Es una mea que orienta un documento práctico para la introducción de la perspectiva de género e en formato de la movilidad activa que cuenta con procedimientos e instrumentos técnicos para conocer y orientar el fortalecimiento y el fomento del uso cotidiano de la bicicleta por parte de las mujeres.

¿Por qué 50/50? Para fomentar la paridad en el uso de la bicicleta en mujeres y el acceso incluyente a la ciudad y a la movilidad de las mujeres, quienes representan el 52% del total de la población de Bogotá.

¿Cómo se está construyendo? Este se ha elaborado por medio del intercambio de conocimientos en movilidad, género y procesos participativos, se formuló un diagnóstico y análisis sobre la movilidad de las mujeres y sus necesidades para lograr fomentar y fortalecer el uso cotidiano de la bicicleta con un enfoque cuantitativo y con equidad.

¿Para quién es? Está dirigido a organizaciones políticas-técnicas; públicas-privadas y grupos de usuarias interesadas en fomentar y fortalecer el uso cotidiano de la bicicleta como movilidad.

¿Qué tiene que ver el enfoque de género con la movilidad cotidiana?

Pues, hay diferencias en cómo, cuándo, dónde y por qué viajamos en la ciudad que tienen que ver con los recursos financieros, las percepciones de seguridad, la participación en el mercado laboral y los roles tradicionales de género. Hay evidencia de que las mujeres suelen hacer más viajes poligonales (encadenados), incluso en los países industriales norteamericanos y europeos, pero los sistemas de movilidad no son planeados según las distintas necesidades de género.

Si bien en Bogotá se ha logrado incrementar considerablemente el uso de la bicicleta en el último lustro, existe un desequilibrio entre el número de mujeres y hombres. Ellos realizan medio millón y ellas ciento treinta mil viajes diarios en bicicleta, lo que representa tan solo, un 21% del total de viajes diarios en bicicleta en la capital. Hoy en día entre los dos géneros hay un margen de más tres cientos setenta mil viajes, este refleja diferencias y desigualdades estructurales entre hombres y mujeres, que van mucho más allá de las motivaciones para optar o no por el uso de la bicicleta como movilidad cotidiana.

La Meta: ¿a dónde queremos llegar?

Plantear tan ambiciosa meta, de 50-50, es una muestra del buen momento que vive el fomento del uso de la bicicleta en Bogotá. Pero este es solo un buen inicio de un largo proceso que requeriría convertir el propósito en una verdadera política pública, bastos recursos económicos, sociológicos, técnicos y sobre todo la participación y presión social. Sería indispensables más de un par de décadas continuadas de trabajos interinstitucionales para la ejecución de una política pública, durante varios periodos y alcaldes. En este proceso de una política pública en la materia, se necesitarían muchas transformaciones, en las mentalidades, la planeación urbana, las condiciones de seguridad, de infraestructura y de servicios movilidad activa en toda la ciudad y para todos los grupos poblacionales.

Los retos: la más ambiciosa meta que se ha propuesto dentro de la promoción de la bicicleta en los últimos 20 años

Las condiciones para el uso de la bicicleta por parte de las mujeres también están relacionadas con aspectos generales, económicos, socioculturales e históricos de la manera como las mujeres se aproximan a la ciudad en general o la movilidad en particular. Por eso fortalecer y fomentar la movilidad cotidiana en bicicleta de las mujeres se trata del derecho a la ciudad y la apropiación del espacio público.

Plantear 50-50 en el uso de la bicicleta en la ciudad es la más ambiciosa meta que se ha propuesto dentro de la promoción de la bicicleta en los últimos 20 años. Es cambiar el paradigma de buscar incrementar el número de kilómetros de infraestructura o de ciclistas a toda costa, a también focalizar con una visión e intensión social de integrar poblaciones diversas y asegurar que todos puedan disfrutar de la vida urbana, que todos puedan viajar segura y cotidianamente y que todos tengan el derecho a la ciudad.

En conclusión, se ha logrado un consenso entre los principales entes públicos relacionados la Secretaría de Movilidad y la Secretaría de la Mujer, para que el enfoque de género para el fomento del uso de la bicicleta sea lo más amplio e incluyente posible. Este debe hacerse desde una aproximación de interseccionalidad, que considere otros ejes de identidad – no solo género, pero también origen étnico, orientación sexual, religiosa y estrato socioeconómico. Lo anterior convierte a la bicicleta en una muy buena herramienta para acciones efectivas para mejorar las condiciones de movilidad de diversas mujeres.

Finalmente, detrás del 50/50 hay más que un reto descomunal de movilidad activa con enfoque de género. Esta es una oportunidad para avanzar en la equidad de género en distintas escalas. Más que un fin en sí mismo de lograr más mujeres en bicicleta es también un medio para avanzar en la valoración, la inclusión y la integración de diversos grupos de mujeres en la ciudad. El incremento del uso de la bicicleta por parte de las mujeres podría ser un indicador general de una política pública de movilidad activa intersectorial e incluyente exitosa. En el contexto actual del crisis climática y la creciente desigualdad es necesario trabajar hacia 50/50 para que tengamos ciudades más iguales, sostenibles, saludables y disfrutables para todos. 

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