Estudio, diseño e implementación del sistema de investigación y seguimiento de la seguridad vial y el comportamiento ciudadano de la movilidad urbana: observatorio de movilidad urbana

Contratante: Fondatt de la STT

Año: 2004 – 2005.

Lugar: Bogotá

El Observatorio de Movilidad Urbana de Bogotá es un centro de reflexión que recopila y produce información y conocimiento para apoyar la definición de políticas y toma de decisiones sobre la seguridad vial y el comportamiento ciudadano en la ciudad.

El propósito es convertirse en uno de los centros de información y producción de conocimiento más importantes en la materia. Además, pretende desarrollar nuevos indicadores y complementar los existentes.

 El diseño de esta organización implica comprender la movilidad de manera conceptual y técnica para desarrollar investigaciones sobre dos temas principales: seguridad vial y comportamiento ciudadano. El Observatorio trabaja bajo el contrato con la Secretaría de Tránsito y Transporte y la Dirección Técnica de Pedagogía, y es financiado por el Banco Mundial.

La seguridad vial y el comportamiento ciudadano como ejes de la movilidad urbana

El Observatorio se enfoca en la comprensión de los factores que determinan la seguridad vial y el comportamiento ciudadano referido a la movilidad, para lograr contribuir a la prevención de accidentes y los factores que condicionan los mismos.

Recopilación de datos, información y conocimiento

El Observatorio tiene los siguientes objetivos:

  • Recopilación de datos existentes en diferentes entidades del distrito y la nación.
  • Evaluación y sistematización de los datos recopilados.
  • Generación de nuevos datos necesarios para comprender el problema.
  • Redacción de los datos recopilados y generados desde el Observatorio para producir y divulgar información, y desarrollar políticas relacionadas con la prevención de accidentes.

Seguridad vial

En este caso, se han tomado tres componentes de la seguridad vial: la infraestructura (lo físico), los vehículos (lo técnico), y las personas (lo socio-cultural y psíquico). La primera de ellas es el entorno físico construido donde se llevan a cabo los desplazamientos urbanos.

Esto concierne principalmente -pero no exclusivamente- el espacio de la vía (calzadas, carriles), señalización, demarcación y diseños de mobiliario urbano o de vías, andenes, cebras, senderos peatonales y ciclorrutas, entre otros.

Por su parte, los vehículos son todos los medios en los que se desplaza un ser humano. En esto se diferencian los vehículos motorizados de los no motorizados. Así mismo, los individuales de los colectivos, los públicos de los privados y los utilitarios de los particulares. Además de las características y especificaciones técnicas de éstos, se tuvo en cuenta su estado y evolución para su correcta aproximación.

Las personas son el componente más complejo de la seguridad vial y de la movilidad como objeto de estudio y seguimiento. Su aproximación se plantea desde los comportamientos individuales y colectivos, su entorno social, su lenguaje o sus características analiza tal y como es descrito en el punto 3.2. sobre comportamiento ciudadano.

Comportamiento ciudadano

El comportamiento ciudadano se define como una actitud que va más allá de la emisión de respuestas por parte de un agente, y que hace referencia a un ser social que se evidencia a través del lenguaje.

No obstante, la categorización del comportamiento ciudadano se analiza en tres dimensiones: la cognitiva o racional, la socio- afectiva y la motora. Estos tres componentes se han definido más comúnmente como los conocimientos, actitudes y prácticas.

Los conocimientos y/o cogniciones son el componente racional del comportamiento ciudadano. Implican todo lo que los ciudadanos han aprendido a lo largo de sus vidas, y cualquier cognición que tenga que ver, en este caso, con la movilidad urbana, la seguridad vial y el comportamiento ciudadano.

Las actitudes, componente socio-afectivo, implican las emociones que los seres humanos tienen frente a uno u otro aspecto de la movilidad (recuerdos, experiencias gratas o desagradables, etc) y la seguridad vial. Este componente es de crucial importancia para aspectos de la seguridad vial como la accidentalidad y mecanismos de promoción de comportamientos seguros en vía.

Las prácticas o hábitos de las personas (componente motor) representan lo que el individuo realmente hace (su comportamiento como tal) con respecto al comportamiento ciudadano y la seguridad vial.

Este puede tomarse como un último paso en la acción humana, ya que primero se “elaboran” cogniciones y emociones, y posteriormente se podrían concretar en acciones o comportamientos específicos.

Al hacer esta división de la acción humana, se está escapando una vez más de la visión mecánica del comportamiento ciudadano, y se le dan componentes simbólicos (una mezcla de lo cognitivo y lo afectivo) y de pensamiento que fundamentan una acción motora con etapas precedentes.

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