La capital de Risaralda es de las pocas ciudades intermedias que no cuenta con trazados para bicicleta ni un sistema público que incentive su uso. Como alternativa se propone la construcción de un corredor víal para que sea protagonista de la nueva movilidad.

EL 69 % de los viajes en Pereira y el área metropolitana tienen distancias inferiores a seis kilómetros.

Pese a que el 70 % de los viajes cortos (menos de cinco kilómetros) que se realizan en Pereira y su área metropolitana –conformada por los municipios de Dosquebradas y La Virginia– se realizan en bicicleta, la ciudad carece de una ciclorruta.

La última vez que fue diseñado un corredor ciclístico se remonta a 2003, cuando la administración municipal y la empresa de acueducto, cada uno por separado, invirtieron en la construcción de 1.400 metros divididos entre la avenida del Río y la quebrada  El Oso. No obstante, de esos trazados poco o nada queda.

Mientras tanto, entre 2008 y 2013 el parque automotor incrementó un 26,4 % (según estudios de Pereira Cómo Vamos). Además de la circulación de 46.000 automóviles y 51.000 motocicletas, en medio de una ciudad con escasa infraestructura vial, ha tenido que compartir espacio con los buses del Sistema Integrado de Transporte Megabús, utilizado por el 40 % de las personas.

Sin embargo, las busetas tradicionales continúan registrando la mitad del uso del transporte; y los taxis, con el 60 %, son el medio más utilizado después de la bicicleta para recorridos de al menos 62 cuadras (equivalente a cinco kilómetros en promedio).

Por tanto, surgió una propuesta de corredor ambiental que promueve el transporte no motorizado basado en una movilidad sostenible que disminuya el uso de combustible, la emisión de gases como el dióxido de carbono (CO2) y la creación de senderos peatonales.

Ciclovía sobre antigua vía del ferrocarril.

La iniciativa, que forma parte del macroproyecto “El corredor metropolitano Salado Consotá, Calle de la Fundación-Lago La Pradera”, fue sustentada en un estudio adelantado por la Universidad Nacional de Colombia (un) Sede Manizales en 2008. Este se centró en los factores origen y destino del Área Metropolitana Centro Occidente (amco), conformada por 50 zonas homogéneas. Para ello se apoyó en la realización de 8.000 encuestas.

Posteriormente, tras un análisis de los resultados, la Institución determinó qué se debía hacer en materia de movilidad. Las conclusiones de este trabajo también están incluidas en el actual Plan de Desarrollo y el Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad.

“Los resultados arrojaron varios patrones de comportamiento, por ejemplo, pese a que Pereira y el área metropolitana no sobrepasa los 15 kilómetros de largo por cinco kilómetros de ancho, la gente usa transporte motorizado para recorridos muy cortos, salvo los que usan la bicicleta. Es decir, los habitantes no están dispuestos a caminar, ya sea por su seguridad, el clima o la comodidad”, sostiene el docente Francisco Javier García Orozco, autor del estudio.

A partir de ese análisis se construyó una infraestructura apropiada de ciclovías y alamedas peatonales para soportar la mayoría de los viajes, mucho más si está integrada al Megabús. Este último sistema de transporte ha recibido recursos de la Nación por el orden de los 200.000 millones de pesos y moviliza menos de 100.000 pasajeros por día.

“El trabajo considera posible una adecuada infraestructura para bicicletas en el área metropolitana, que puede atraer hasta 100 viajes por día”, señala Hernán Roberto Meneses, ex director técnico de Planeación del Instituto de Desarrollo y Fomento (Infipereira), entidad gestora del proyecto.

Tanto el exdirector como el profesor García resaltan la propuesta de construir una “autopista de bicis”, elaborada conjuntamente con el arquitecto y urbanista Juan David Grisales. Esta aprovecha la antigua banca del Ferrocarril de Caldas, sus seis túneles y las estaciones que la conforman. Está prevista sobre una vía que tiene pendientes máximas del 3 % y una longitud de 60 kilómetros entre Cartago (Valle del Cauca) y Dosquebradas (Área Metropolitana de Pereira).

Además, la ruta está diseñada para abastecerse de senderos ecológicos, avistamiento de aves y biodiversidad propia del Paisaje Cultural Cafetero (pcc), declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad en el 2001, además de bienes y servicios ofrecidos por las comunidades empoderadas con el territorio.

“Esta sería la primera autopista de ‘bicis’ en Colombia y se puede extender a Cali y Buenaventura, también a Medellín y el Caribe. Alemania, Francia e Italia poseen infraestructuras nacionales para la bicicleta”, manifiesta el ingeniero Meneses.

Poner a rodar la bicicleta sobre plataformas viales seguras serviría para disminuir la accidentalidad que dejó en promedio entre 100 y 160 muertos por año, según el Instituto de Tránsito de Pereira desde el 2000 hasta 2015.

“A ello se suman las ventajas físicas de hacer ejercicio, la economía al ahorrar el costo del pasaje o la carrera de taxi. Incluso, uno se demora más en esos trayectos cortos, al salir de la casa hasta el paradero de buseta, someterse a la velocidad elegida del conductor por los trancones, hasta llegar al destino elegido, y si es al desplazamiento en carro particular, la búsqueda de un parqueadero también acarrea inversión de tiempo”, manifiesta el docente García.

Por ello, la ruta estaría integrada en dos niveles a un Sistema de Transporte Regional (str) previsto en la Ley del Plan de Desarrollo (Ley 1753) y a los Sistemas Integrados de Transporte o Sistemas Estratégicos (setp) de Cartago, Pereira, Dosquebradas y posteriormente Santa Rosa de Cabal (Risaralda), Chinchiná y Manizales (Caldas).

Según la propuesta, la multimodalidad e integración de transporte no motorizado, a ciudades intermedias, puede tener alto impacto en la reducción del uso de combustibles fósiles, mayor accesibilidad, menores tiempos de viaje y costos.

En el país, el mayor referente de uso de este medio de locomoción es Bogotá, pues cerca del 5 % de los viajes se realiza pedaleando. También, Manizales ya cuenta con un transporte público de bicicletas con estaciones ubicadas en puntos estratégicos, que incentiva su utilización, pese a lo agreste de su topografía constituida por pendientes. Sin embargo, las autoridades risaraldenses esperan la consecución de recursos económicos a través del Fondo de Regalías, Invías y el Ministerio de Cultura para hacer realidad la gran autopista de la “bici”.